sábado, 21 de marzo de 2015

Lectura crítica: "Los Cipreses creen en Dios"

Mucho tiempo llevaba buscando este libro hasta que por fin di con él una tarde en la que pasaron muchas cosas, y que por conjunción de fenómenos el azar y quizá el destino me lo brindaron en bandeja. Quería leer algo sobre la Guerra Civil española que no fuera demasiado partidista, es decir que no se centrara únicamente en uno de los bandos alabándolo o ensalzándolo, mientras se criminalizaba al otro, cosa que es bastante difícil de encontrar. Sin embargo había leído muy buenas reseñas sobre este libro de José María Gironella e investigando un poco sobre el mismo terminé por convencerme que era el adecuado a mis fines. Y la verdad es que una vez leído puedo decir ya que acerté de pleno.

Los Cipreses creen en Dios” es ante todo una obra magna, no sólo por lo detallista que es en la descripción que se hace de una época muy complicada y convulsa en la historia de España, sino también por su inmenso tamaño: algo más de 900 páginas en su edición de bolsillo. Es muy probable que un lector cualquiera se pueda asustar por semejante volumen de escritura y el ver el tamaño del libro le eche para atrás a la hora de leerlo. Sin embargo hay que superar esa primera impresión para poder sumergirse sin complejos, ni ideas prefijadas de antemano, en la historia que se narran en ese buen manojo de hojas. Quien se atreva con esta novela, aunque de novela tiene más bien poco ya que en ella Gironella introduce parte de sus propias experiencias y además narra episodios reales que ocurrieron en España, descubrirá una narración magistralmente escrita de los orígenes, la fermentación de la Guerra Civil española.

La novela se divide en cinco partes que narran la vida de la familia Alvear, de clase media, desde la proclamación de la República en 1931, hasta que se produce el levantamiento militar contra la misma en 1936, estando toda la novela ambientada en Gerona. Como acabo de decir el centro de la novela es la familia Alvear, un matrimonio de contrastes con tres hijos también muy diferentes unos de otros. Por un lado está el cabeza de familia, Matías, un hombre que trabaja en telégrafos y que es algo progresista, fiel a una república moderada; luego tenemos a Carmen, la madre y esposa abnegada, ama de casa y de fe inquebrantable en Dios y la Iglesia. Los tres hijos son, Ignacio, Pilar y César. Ignacio empieza metiéndose en el seminario ya que a su madre es lo que más ilusión le hacía, tener un hijo cura sirviendo a Dios, sin embargo termina saliéndose porque no encuentra la vocación necesaria para estar allí. Tras abandonar el seminario se pone a estudiar el bachillerato para poder ingresar en la universidad y ser abogado, conocerá así a dos maestros de la UGT, y a trabajar en el Banco Arús, donde también conocerá a gente de muy diversas ideologías. Pilar por el contrario es una niña modelo de la época. César, el más pequeño de los hermanos, termina sustituyendo a Ignacio en el seminario y demostrando que de verdad él sí tiene madera para se cura. Hasta aquí la familia Alvear, pero “Los Cipreses creen en Dios” no se centra únicamente en ellos, sino en las relaciones que tienen con multitud de personajes variopintos de ideologías muy dispares, siempre moderadas.

Es la familia Alvear, y todo lo que les pasa a sus miembros, el hilo conductor de esta novela inmensa sobre la Guerra Civil. Y es a través de cada uno de los miembros de esta familia que Gironella cuenta en “Los Cipreses creen en Dios” cómo España fue mutando irremediablemente hasta quedar transformada en un país completamente dividido en dos mitades claras, que a su vez dentro de cada una volvía a haber más divisiones. A lo largo de las novecientas páginas de este libro el lector irá viendo como las ideologías que al principio de la República convivían más o menos en paz y convivencia, terminan por odiarse a muerte. Gironella muestra con un vigor narrativo envidiable cómo ese odio que desangró a España fue calando en las mentalidades atrasadas de los seguidores de ambos bandos, y arrastró con él a mentes algo más claras y moderadas que vieron cómo esa moderación terminaba siendo considerada una traición a cada uno de los respectivos bandos en los que quedó España, y la sociedad, encuadrada.

Dije al principio que en España es muy difícil encontrar una novela que trate sobre la Guerra Civil sin que esté contaminada de un partidismo destructor. Y es que o bien hay novelas escritas durante la Dictadura que muestran sólo el lado de los vencedores, poniendo a los vencidos y asesinados vilmente por sus ideas contrarias a lo oficial como unos monstruos a los que había que eliminar de España para salvar a la patria; o bien hay novelas escritas tras la muerte de Franco en las que se ensalza el martirio de los vencidos sin citar absolutamente ninguna de las barbaridades que éstos también cometieron como es normal en una guerra. Sin embargo “Los Cipreses creen en Dios” sí es una novela en la que se narran los años previos al estallido de la Guerra de manera objetiva, desde una cierta distancia. No obstante Gironella luchó en el lado vencedor de la Guerra, por lo que hay quien ve en la novela un excesivo ataque a las atrocidades que hizo la izquierda, por encuadrar en términos que hoy se entiendan, sin pararse demasiado a describir y nombrar las que hicieron desde la derecha. Desde mi punto de vista creo que Gironella no es partidista, sino más bien toma bastante distancia para escribir esta fabulosa narración de los años previos a la barbarie.

Creo que nadie debería dejar sin leer esta magnífica obra sobre el desarrollo de la sinrazón en este país y de las barbaridades que se cometieron en los años previos al estallido de la contienda bélica. “Los Cipreses creen en Dios” es un retrato extraordinario sobre cómo de un año para otro, sin más razones que la ideología y por supuesto la incultura, personas que eran amigas dejaron de hablarse e incluso se evitaban por la calle para no ser tachados por nadie de estar en uno u otro lado, familias que estaban unidas quedaban desgarradas por ideas que empezaron a dejar de convivir en el momento en el que el odio pudo más que la razón. Poco a poco el lector, a medida que avanzan las páginas, se irá dando cuenta y descubriendo cómo las ideologías, tanto de derechas como de izquierdas, empezaron a usar argumentos absurdos que más que intentar convencer sólo despreciaban al contrario. Esto unido a la falta de cultura, al desconocimiento y a la falta de criterio hizo que la barbarie, el desprecio, la intolerancia y el odio se instalaran en la sociedad y llevaran muchas personas a cometer actos dignos más bien de animales que de personas civilizadas.

Llega un momento en la historia de “Los Cipreses creen en Dios” en el que sentí verdadero desprecio por lo que estaba leyendo, no por Gironella y su estilo narrativo, sino por los hechos que narraba. Ver cómo falangistas linchan a una persona solo por odio y por ir contra sus ideas; ver cómo se mataba con total impunidad si se era militar pero sufriendo todo el peso de la ley si no se era, o cómo tras el levantamiento anarquistas, comunistas y demás ideologías radicales y utópicas de izquierda quemaban iglesia y cometían vejaciones hacia los religiosos sin pararse a pensar que son personas y que como tales son libres para tener las creencias que les diera la gana. Toda esa intolerancia ciega me producía asco a medida que la leía, tanto la de un bando como la del otro. Pero además, junto con el asco sentía pena de que en España pasáramos por aquel episodio tan brutal y oscuro, en el que familias enteras por miedo a ser señaladas como cómplices o amigas de según qué bando en según qué zona, callaban y asumían que se cometieran esas barbaridades.

Podría contar mucho más de “Los Cipreses creen en Dios”, pero creo que lo mejor es que quien quiera descubrir esta magnífica novela sobre los orígenes de la Guerra Civil se atreva a sumergirse en toda su inmensidad narrativa y dejarse llevar, siempre con cabeza y sin prejuicios de antemano. Sólo así se podrá admirar en toda su complejidad la inmensa obra literaria con la que José María Gironella inició una tetralogía sobre la Guerra Civil. También advierto que el lector que se atreva con esta novela debe echarle ganas y saber que habrá momentos durante su lectura en que, viendo que el libro no se acaba nunca, su fuerza flaquee y quiera dejar la lectura. Sólo digo que quien llegue al final sentirá una rabia muy grande al descubrir cómo España se rompió por el odio y la intolerancia.

Caronte.

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