domingo, 20 de septiembre de 2015

Lectura crítica: "El otoño del patriarca"

Después de haber tenido una pequeña decepción con uno de los libros de García Márquez, en concreto con “El general en su laberinto”, que aparte de tedioso y poco imaginativo, me resultó muy aburrido, he vuelto a encontrar a ese Gabriel García Márquez que me conquistó hace ya un par de años con “Cien años de soledad” y que ha seguido haciéndolo con prácticamente todos los libros suyos que me he leído. Con la última novela suya que me he leído he vuelto a comprobar porqué se le considera uno de los más grandes novelistas de la literatura universal. Nadie como él es capaz de crear una historia tan universal y verosímil con ese toque tan personal de magia, misticismo y romanticismo literario que otorga el realismo mágico a cualquier libro, sea cualquiera que sea la historia que se narre en sus páginas.


Antes de nada quiero decir que “El otoño del patriarca” me lo compré en la cuesta del Moyano junto con otros dos libros del mismo autor que estaban a muy buen precio y en unas condiciones extraordinarias. Con esto sólo quiero decir que adquirí esta novela de García Márquez sin esperarla ni buscarla, simplemente porque se me presentó la oportunidad y no la pude dejar escapar. Es decir no era de los libros de García Márquez que me faltan por leer que más prioridad tenía por comprar, pero aún así lo hice. No pudo ser mejor la decisión que tomé al hacerme con este ejemplar ya que una vez leído puedo asegurar que esta novela es quizá después de su mítica “Cien años de soledad” y la deliciosa “El amor en los tiempos del cólera”, la que más me ha gustado, hasta tal punto que me he dado verdaderas panzadas a leer para acabarla y disfrutar cada una de sus páginas.

En “El otoño del patriarca” García Márquez recrea con maestría y brillantez, haciendo uso de su inabarcable e inimitable estilo literario, los últimos instantes de la vida de un general, de un dictador sudamericano, aunque podría extenderse el símil a cualquier dictador universal, a través de una serie de anécdotas que van dando al lector las pinceladas de una vida vivida en un limbo de poder y miedo, soledad y desamor, mentiras y traiciones. Podría ser esta perfectamente una historia real: la de un hombre que accede al poder y lo personaliza en su persona, que idealiza hasta su sombre y que genera miedo en sus ciudadanos mediante un sistema de represión brutal, violento y sangriento. De hecho, a pesar de que la historia es totalmente una invención de García Márquez, es también una historia real: la de todos esos generales que a lo largo de la historia de la humanidad han asumido el poder en sus países y han intentado dominarlos como si fueran sus cortijos privados, sumiendo sus patrias en una dictadura que usa de la represión y el miedo como armas para imponer el poder y los designios de su líder.

Pero “El otoño del patriarca” va mucho más allá de una simple fábula, por llamarla de una manera concreta, sobre el final de la vida de un dictador. Este libro es la narración fantástica, de manos de García Márquez y del realismo mágico, de la soledad del poder absoluto; de las mentiras, engaños y trucos que los seguidores de un dictador se inventan y organizan para que todo siga igual y salvar el pellejo; de los arrebatos de pasión y locura de hombres que están solos en su poder porque nadie es sincero con ellos y nadie se atreve a decirles las cosas como son; de las locuras, crueldades y atrocidades que el poder dictatorial puede originar cuando no se hace lo que el líder dice que tiene que hacerse o tal y como dice que se tiene que hacer. La historia que se narra en las páginas de este libro es el relato desgarrador, triste y melancólico de la vida de seres miserables tanto a nivel personal como moral que creen en sombras y fantasmas irreales como si fueran personas de carne y hueso; seres que viven en una vida de oscuridad y figuras falsa, de sueños y pesadillas que se hacen realidad en una mente totalmente fuera de la vida real.

A través de diferentes anécdotas que implican al general dictador de “El otoño del patriarca”, pero también a su madre, a algunos de sus más estrechos colaboradores, a traidores al régimen, a ciudadanos miserables que sufren las iras del dictador, de sus amantes, de la única mujer a la que amó y de sus hijos bastardos, García Márquez nos cuenta en el fondo la historia universal, fácilmente extrapolable a cualquier situación, de las últimas agonías vitales de un ser despreciable y odioso que ve al final de su vida que toda ella ha sido una patraña, un engaño constante, una mentira urdida por las personas que han estado a su lado todo el tiempo, algunos de los cuáles se ha quitado de en medio asesinándolos y torturándolo miserablemente para escarnio público y miedo general. Estos últimos instantes de vida en los que todos al fin y al cabo hacemos balance de lo vivido, vemos con más nitidez todas nuestras acciones como una reválida de lo hecho, dicho y decidido a lo largo de nuestros años de marcha por la vida.

Sin embargo, a pesar de todo lo ya dicho, “El otoño del patriarca” es mucho más, ya que es un verdadero y sublime ejemplo del más puro realismo mágico, ese estilo tan diferente a todo lo demás, tan irreal pero a la vez tan pegado al mundo cotidiano que todos vivimos y experimentamos con todos nuestros sentidos día a día. Se nota que esta novela pertenece a la época más madura de García Márquez, de hecho esta novela la escribió después de su gran obra maestra “Cien años de soledad” durante unos cuantos años que vivió en Barcelona y que por casualidad o no coincidieron con los últimos años de la dictadura franquista y por consiguiente de la muerte del dictador. Es imposible por tanto no hacer una especie de paralelismo y sacar la conclusión de que este libro viene motivado y originado por esos últimos años de Franco, aunque la historia de la novela se sitúa en el Caribe y el dictador protagonista tenga sangre más latina y caliente.

Con esto debería bastar para describir “El otoño del patriarca” pero me quedaría corto si lo dejara aquí. Estaría omitiendo toda la realidad si no menciono también, además de la trama y lo que se narra en sus páginas, cómo está escrito este libro. Esta novela se García Márquez se divide en seis capítulos no numerados. Se podría considerar que son seis bloques narrativos casi independientes en los que siempre se narra el descubrimiento del cadáver del general tendido en el suelo de su alcoba muerto, comido por los gallinazos. Pero estos seis bloques narrativos, que podrían perfectamente leerse de manera independiente como pequeñas historias individuales, tienen la enorme y compleja particularidad de que están escritor sin puntos y aparte, en un único párrafo continuo repleto de realismo mágico. Y aún hay más, y es que el último de estos bloques o capítulos está escrito sin emplear un solo punto, todo es un largo discurso expresado en una única y magnífica frase que reúne con plenitud ese magnífico estilo que ha hecho de García Márquez uno de los más importantes escritores de la literatura universal. Ese último capítulo es magistral y hace que el lector no pueda dejar de leer bajo pena de excomunión del hilo narrativo y argumental. Así el lector se obliga a mantenerse pegado al libro y acabarlo porque de lo contrario nada encajaría.

No creo que pueda decir mucho más de “El otoño del patriarca”. Esta novela es sin duda una de las sorpresas más gratas que he tenido con un libro en los últimos tiempos, porque para nada esperaba algo como esta historia, y mucho menos poder adentrarme en el mundo puro del realismo mágico que tergiversa la realidad con figuras irreales y fantásticas hasta tal punto que la hace mucho más realista que la propia vida, porque de hecho el realismo mágico no es ni más ni menos que el único estilo literario que creo puede expresar el mundo tal y como es: tan diferente a la realidad como personas hay. A quien le guste García Márquez esta novela le entusiasmará; sin embargo quien no haya leído nada de este magistral escritor, esta novela le asustará e impresionará tanto que probablemente querrá seguir leyendo y descubriendo a este inmenso autor.

Caronte.

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