domingo, 13 de marzo de 2016

Lectura crítica: "Brighton Rock"

De nuevo vuelvo a hablar de un libro del gran Graham Greene. No puedo no leer nada de este gran autor inglés que descubrí por casualidad gracias a mis amigos, del que no había escuchado nunca hablar y al que sin embargo estoy íntimamente unido no ya porque soy un incondicional lector de su obra, sino también de manera más mística al haber nacido el mismo día que él se marchó de este mundo dejando huérfanos a sus lectores de más historias. Cada vez que llevo mucho tiempo sin leer nada de él siento una especie de mono hacia su obra, como si necesitara de vez en cuando coger uno de sus libros y sumergirme en sus páginas para descubrir historias que me mantengan en vilo desde la primera página. Además todas sus novelas, o al menos las que hasta la fecha me he leído, entrañan reflexiones muy sutiles, a veces incluso veladas, sobre temas trascendentales en la vida del hombre. Eso es lo grande de las novelas de Greene: esa mezcla entre divertimento y seriedad que convierten a sus obras en libros fundamentales.

La última novela de Graham Greene que me he leído, y con la que di de casualidad en una librería de segunda mano de libros en inglés, ha sido “Brighton Rock”. Esta novela ambientada en la propia ciudad de Brighton, famosa ciudad del sur de Inglaterra a orillas del mar y con uno de los muelles más famosos de la isla sajona, es una de las obras más celebradas de Greene, pero que sin embargo yo no tenía entre mis prioridades. Gracias al destino, que generalmente cuando menos lo esperamos pone delante de nuestras narices este tipo de oportunidades, he descubierto una novela realmente interesante, y sobre la que yo estaba totalmente equivocado por no considerarla una prioridad en la obra de este autor inglés tan querido.

Brighton Rock” es un thriller, una novela de suspense, en la que la mafia tiene un papel fundamental. La novela empieza con el asesinato de un miembro, Fred, de un grupo pequeño casi amateur de gánster que pretenden dominar el mundo del hampa y sobre todo de las apuestas en las carreras en Brighton. Este pequeño grupo mafioso está dominado por un adolescente, ya que tiene diecisiete años, algo impulsivo y de personalidad totalmente solitaria y mezquina como es Pinkie, o el Niño como también se le llama en la novela. Pinkie decide recrudecer la manera de actuar de su organización, que apenas cuenta con cinco o seis miembros, decisión a la que se opone uno de esos miembros. Ante esta especie de rebelión Pinkie decide deshacerse de dicho miembro. A partir de ahí todo cobra un cariz oscuro y misterioso.

La muerte de este miembro de la banda de Pinkie desata una serie de acontecimientos que irán llevando a los protagonistas a cometer actos irracionales llevados por el miedo, las dudas y el ansia de poder. “Brighton Rock” sin embargo no es simplemente un thriller al uso. En ningún momento aparece la policía por ninguna parte, sino que es una mujer Ida Arnold, la que llevada por la compasión y el buscar siempre el bien castigando a los malvados, se pone e investigar cómo murió Fred ya que su último día lo pasó con ella y ella le vio muy nervioso y lleno de miedo. Es esta mujer la que en el fondo desatará en Pinkie una serie de reacciones incontroladas e irracionales que le llevarán a cometer errores, a ponerse nervioso y a terminar por acabar mal. Sin embargo cuando Ida Arnold se mete por medio de este asunto, con toda su tenacidad y valentía, aparece también una joven de dieciséis años, Rose, camarera en un bar donde se supone que estuvo Fred el mismo día de su muerte y que por tanto daría pie a las coartadas de Pinkie y otros miembros de la banda que mataron a Fred, pero que en realidad no estuvo allí Rose sabe lo que no debería saber y por tanto es peligrosa para Pinkie, por ello éste decide callarla la boca casándose con ella, que por su parte se enamora perdidamente de Pinkie.

Pero como he dicho “Brighton Rock” no es del todo un thriller, ni de espías, ni policiaco, ni mafioso. Esta novela de Graham Greene es una obra que habla del ser humano y sus miedos, pero también del bien y del mal, del pecado, del Infierno y de la justicia divina, esa justicia tan alejada de la terrenal que se imparte en los tribunales por jueces, y que sin embargo termina por poner a cada cual en su lugar dando a cada persona lo que merece por los actos que haya cometido en la vida. Es posible que un lector novel de Graham Greene se pregunte qué tendrán que ver este tipo de temas en una novela de mafiosos, donde hay asesinatos y mundo corrompido. Pero la religión siempre tiene algo que ver en la novelas de Greene, es más yo diría que tiene mucho que ver. En todas o casi todas las novelas que he leído de este escritor inglés, la religión y la fe tienen un papel sino principal sí secundario en alguno de los personajes. En esta novela son Pinkie y Rose los que son cristianos y queriéndolo o no sus actitudes y acciones se ven en parte modificadas por su fe: él no es practicante pero ha sido educado en la fe cristiana, ella sí va a misa todas las semanas.

Pero no solo la religión está presente en “Brighton Rock” como tema recurrente en la obra de Graham Greene. También lo está el alcohol, que es otro de los temas fetiche de Greene y que, este sí, trata en todas las novelas suyas que a día de hoy me he leído. Alcohol y religión son, aunque puedan parecer asuntos aislados e incomunicados, dos temas que tienen mucho en común: los dos generan adicciones, y una vez que alguien ha sido adicto es muy difícil no sentirse tentado por ello. Y esto es así, y así se puede ver en la novela. Pinkie no bebe, no lo ha hecho nunca porque teme que la bebida le convierta en algo que teme ser; Rose por su parte no sabe amar sino es entregándose de por vida, o al menos es de la única manera que es capaz de amar.

Los personajes de la novela, todos sin excepciones, son magníficos. En “Brighton Rock”, Graham Greene ha logrado crear una serie de personajes que no dejan indiferente a nadie. Pinkie es un ser totalmente despreciable, amoral, sin ética alguna, que no duda en pensar en matar a alguien si ele alguien le molesta o puede generarle problemas, pretende ser un capo de la mafia sin saber siquiera qué es la mafia. Rose es una joven ingenua que se deja llevar por Pinkie como ejemplo de joven con iniciativa que no le teme a nada, pero es engañada ya que Pinkie la está utilizando en beneficio propio, cosa que ella prefiere no ver aunque en el fondo se da cuenta, pero ahí es donde entra su fe y colisiona con la realidad: ella debe amar a Pinkie porque así lo dice la Biblia y la Iglesia, y si tiene que condenarse al fuego eterno lo acepta con cristiana resignación porque su amado también arderá con ella en el infierno, por eso calla lo que sabe por miedo a perder a Pinkie. Y luego está Ida Arnold, una mujer de armas tomar, concienzuda y cabezona, también en parte idealista que busca quizá expiar sus pecados pasados haciendo que nadie sufra salvo los malvados, en este caso Pinkie. El lector no amará a ningún personaje porque ninguno se dejará amar, odiará a Pinkie por su mezquindad y ruindad, pero terminará por darse cuenta de que en el fondo todos los protagonistas son humanos, con sus miedos, incertidumbres y errores.

Brighton Rock” es una magnífica obra de ficción que ha conseguido divertirme, no en el aspecto de hacerme gracia ni hacer que esboce una sonrisa, sino en el aspecto de hacerme pasar buenos ratos cada vez que la leía manteniéndome entretenido. Pero además, como suele pasar con las obras de Graham Greene, esta novela me ha hecho pensar y reflexionar sobre asuntos tan serios y extra corporales como el bien o el mal y las consecuencias que nuestros actos traen consigo, consecuencias que mal medidas pueden causar maremotos en nuestras vidas; consecuencias que si los actos que las han generados son malos terminarán por arrastrarnos con ellos. Pese a todo esto, también he de decir que esta novela no es de las que más me han gustado de Graham Greene, ya que prefiero la faceta de novelista de espionaje y thriller político y policial que estas novelas tan cargadamente filosóficas aunque tengan un trasfondo de thriller y acción.

Caronte.

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